A una década de Lehman Brothers

Ha pasado exactamente una década desde aquel fatídico 15 de septiembre del 2008, cuando a las siete de la mañana Lehman Brothers, nada más y nada menos que el cuarto banco de inversión más grande de Estados Unidos, se declaraba en bancarrota, desatando así la crisis económica más grande en los últimos 70 años.

Claro que esta historia, no comienza con aquel acontecimiento del 2008, nada de eso, ya que este desastre se venía gestando desde el boom que generó el mercado hipotecario, hacia el final del siglo XX, que provenía de las medidas desregulatorias que en su momento impulso la administración del presidente Ronald Reagan, lo que generó un exagerado crecimiento en este sector, pues elevó la cantidad de personas que buscaban comprar bienes inmuebles; así bajo la bandera del optimismo que se combinó con una política monetaria laxa, se impulsó la toma de riesgos de forma desmedida por todos los involucrados.

Con una demanda aumentando, nadie quiso quedar fuera en el reparto del pastel (ni de bonos), razón que provocó que se incentivara el crédito, bajo una política de mínimos requerimientos para otorgar los mismo, lo que provocó que básicamente cualquier persona pudiera acceder a ellos, sin importar si no tenían el dinero suficiente para pagarlos. Firmas hipotecarias, como en el caso de Freddie Mac o Fannie Mae, con el afán de continuar con niveles de liquidez que le permitieran seguir operando, pusieron a la venta los préstamos a bancos de inversión, como en el caso de Lehman Brothers. Claro, que para poder llegar a vender esos préstamos, los inversores crearon instrumentos llamados CDO’s (Credit Default Swaps), que en aquel momento se integraron a paquetes de préstamos altamente tóxicos, acompañados con otros bastante solventes. Esto provocaba que las calificadores contratadas por las mismas compañía, emitieran una nota crediticia AAA (de máxima seguridad), que provocaba el deseo de recibir beneficios. Una vez que los bancos supieron del riesgo que involucraban los créditos subprime, optaron por crear seguros para estas inversiones con asegurados, destacando la compañía AIG. Esto derivó en ganancias récord en Wall Street, que llegó a pagar más de 66 millones de dólares en bonos para ejecutivos de forma anual.

Sin embargo, tarde o temprano llegaría la fiesta a su fin. Así llegado el momento los deudores dejaron de pagar, con lo que el telón se vino abajo. Al momento de anunciarse la bancarrota de Lehman Brothers, Richard Fuld era su CEO, nombrado el peor CEO en la historia, además de ser señalado como uno de los principales culpables de la crisis financiera de acuerdo a la revista TIME y CNN, él era visto como la imagen viva de la avaricia.

La crisis de aquel año 2008, tuvo terribles consecuencias no sólo en Estados Unidos sino a nivel mundial. No obstante ahora mismo la economía estadounidense se encuentra mostrando un repunte como no se había visto desde antes de la época antes de la crisis, sin embargo ahí queda la pregunta más importante quizás y es ¿Si se podría repetir una crisis igual?