Crisis de deuda a la vista

Es innegable que la atención en los últimos meses por parte de los medios de comunicación así como de los analistas que se encuentran en Wall Street ha estado exclusivamente dedicada a la situación entre China y los Estados Unidos y el posible desenlace de una Guerra Comercial, que ha sido gestada en mayor parte por el presidente norteamericano Donald Trump, sin embargo en el panorama global una nueva crisis parece ir tomando forma, de la misma manera que ocurriera en el 2008 y si ahora mismo, no se le presta la debida atención veremos repetirse una catástrofe como la de aquel año, en la que será demasiado tarde para intentar hacer algo.

Sí hace exactamente diez años atrás la burbuja de activos que estaban respaldados en hipotecas basura reventó, ahora la crisis vendrá por el lado de la deuda corporativa, que ahora ha venido siendo patrocinada por los bancos centrales que tienen ciclos de tasas de interés bajas, esta información ha sido compartida en un reporte de Gold Telegraph apenas una semana atrás. El reporte señala lo siguiente: “Dos billones de dólares en deuda corporativa se vencerán anualmente hasta el 2022. Una cantidad considerable de esta deuda puede incumplirse, causado por los bancos centrales y su política de crédito fácil, y es poco lo que se puede hacer en este punto para detener la marea”; es acompañado además de una crítica fuerte a las instituciones que han guardado silencio al respecto, quedando excluido el Banco Internacional de Pagos.

La institución bancaria dirigida actualmente por Agustín Carstens y con sede en Basilea, Suiza, reportó hace poco que la deuda global de 2008 alcanzó un total de 60 billones de dólares que comparada con la deuda actual de 170 billones, representa una pequeña cifra, además de que hoy la deuda mundial es un 40% más alta en relación con el PIB de lo que fue hace diez años, antes de que cayera el banco Lehman Brothers. En el informe, presentado y firmado por Alex Deluce, se señala que las empresas han sido inundadas por dinero barato, ahora se han dedicado a recomprar acciones para poder tener ganancias a corto plazo y pagar dividendos a sus accionistas. El Gold Telegraph alerta lo siguiente “Las corporaciones solían invertir en equipos, productos y servicios innovadores para generar crecimiento y ganancias (…) ahora las empresas se nutren de deuda y se centran en sus resultados. Esta es una mala posición durante cualquier tipo de cambio económico o cuando las tasas de interés suben. Cuando llegue el momento, se espera una gran cantidad de incumplimientos, lo que causará un renovado estrés económico”.

Por si no fuera poco, la deuda de los hogares así como la del gobierno se encuentra en niveles récord y si a esto le sumamos el recorte de impuestos en Estados Unidos, el déficit federal terminará excediéndose en 1 billón de dólares para el siguiente año a los que habría que sumarle los 20 billones de deuda que actualmente existen.

Las señales ahora mismo están ahí y son innegables, por lo que sus futuras consecuencias podrían hacer ver a la crisis del 2008 como una simple llovizna y a la guerra comercial, como una simple brisa.