Turquía, la primera ficha del domino global

Lejos de haber terminado, la crisis turca parece sólo se está tomando un respiro. La semana pasada vimos como las primeras noticias provenientes de Turquía sacudieron los mercados mismos que han continuado toda la semana lo que ha provocado agitación en diferentes sectores.

Comienzo del problema.

El régimen encabezado por Recep Erdogan ha sentado las bases de este grave problema, que originalmente se gestó al interior de la propia nación y que se agravó una vez que vinieron las sanciones estadounidenses. Restricción en las libertades individuales, intervencionismo en la economía así como en la política monetaria, aumento de subsidios en los sectores de energía, agricultura y turismo así como en las pensiones, son sólo algunas acciones que ha realizado el gobierno que encabeza Erdogan todo esto llevado acabo con la impresión de dinero sin control alguno, ya que también el banco central es controlado por el gobernante y no goza de autonomía para encarar una situación como la que está viviendo ahora. De esta forma, la oferta monetaria se triplicó en un periodo de siete años y las tasas de interés bajaron a mínimos de 4.5%, esto provocó un aumento en el déficit fiscal y por consiguiente una depreciación de la lira turca. De esta manera queda claro que, el problema de Turquía no es geopolítico, sino más bien fiscal y económico.

Exposición a la deuda.

La posición geográfica de Turquía lo pone entre dos mundos Europa y Asia, no obstante aunque no es integrante de la Unión Europea ni de la zona euro. Bancos europeos como BBVA, BNP Paribas y UniCredit, poseen una exposición a activos turcos de manera considerable, que van entre un 15% y un 20% del total, de esta forma un default (un impago) de Ankara terminaría por provocar un contagio a todo el sistema financiero europeo, poniéndose en una situación como la que se vivió entre Grecia y la Unión Europea. Poniéndolo en balance, la deuda turca en dólares es cercana al 30% de su Producto Interno Bruto pero además la deuda que posee en euros ronda cerca del 20%, semejantes cifras son alarmantes para el sector financiero en Europa.

Golpe duro a otros países.

Vale la pena señalar que sí bien, Turquía es un país lejano geográficamente de otras naciones como las latinoamericanas, gracias a internet todos los mercados del planeta se encuentran interconectados, es decir, las fronteras y distancias han quedado borradas para los movimientos de capitales, salvo contadas situaciones (relacionadas normalmente con restricciones políticas). Una crisis financiera en un país provoca pánico y salida de capitales de todo lo que tenga que ver con riesgo: materias primas, bolsas de valores, divisas emergentes (en este caso la lira turca y otras como el peso mexicano), esta caída y contagio son propios de un evento de este tipo; los inversores se deshacen de esos activos y buscan refugio seguro, en este caso a través de la compra del dólar. Lo que asesta un golpe por lo general a países de economías emergentes, al vivir estos agrupados en una sola canasta de inversión.